2.1.14

Brújulas que buscan sonrisas perdidas [Alberto Espinosa]

Todo es tan falso en los hoteles... La mesa que preside la habitación donde nunca escribirás... Las cartas con sobres con el membrete del hotel que nunca enviarás ni saldrán de esa carpeta negra que los contiene... Los potecitos del baño llenos de productos de colores que nunca utilizarás pero que seguramente acabarán en tu maleta... Luego en tu baño... Y un par de años más tarde en tu basura... Sin usar... Ciclo curioso de vida el de estos potecitos de colores... Aunque quizá no difiere tanto del de algunas personas...

 

la gente vive tan veloz que a veces se va a dormir sin ninguna reflexión...

 

... Mi mujer siempre decía que cuando algo era irrepetible, había que respirarlo... Ella inspiraba recuerdos... Sobre todo olores de verano... Decía que los guardaba para cuando llegara el invierno.

 

—¿Has perdido todas las sonrisas? Tengo una en el puño... Y me mostraba su puño cerrado. —Si quieres te la regalo... Abro el puño y la coges al vuelo... Y ella abría el puño y yo sonreía... Era automático.

 

Cuántas veces en la vida, al revivir en nuestra piel situaciones que otras personas han sufrido, descubrimos la gravedad, el dolor y los inconvenientes que eso supone. El cambio de ángulo, el pasar por el tamiz del yo...

 

su teoría del retrovisor... Y es que había observado muchas veces el cuerpo humano y decía que nos faltaba insertarnos un retrovisor para ver qué había detrás nuestro. Consideraba que no tenía sentido que siempre miráramos adelante sin saber las oportunidades que hay detrás... Ella opinaba que lo que nos precede tiene la clave de lo que nos acontecerá... Decía que le parecía increíble que todos fuéramos por la calle con ese cuerpo humano sin retrovisor... Un pequeño gran fallo de la creación... Es por ello que muchas veces giraba ciento ochenta grados su cuerpo en busca de poder observar lo que la naturaleza le había escatimado...

 

Siempre he creído que una persona que no permite que vean sus ojos siente mucho placer o mucho dolor... Y es que cuando los cierras completamente sólo puede significar que estás en tu propio mundo... Y los mundos propios suelen ser tan personales que necesitas que el exterior no te salpique...

 

—Lo más complicado en este mundo es no reaccionar de la misma manera a estímulos parecidos. Te hieres y te entristeces... Deseas algo y lo observas... Y a veces no sabes si hacer algo, paralizarte o justo lo contrario... Cada persona tiene reacciones, resortes que provienen de su infancia... Los resortes nos causan infelicidad porque nos llevan a los mismos lugares, y en esos lugares ya hemos estado y vuelve a haber ahí decisiones y nuevos resortes que nos llevan a otros sitios semejantes al primero donde estuvimos... Y cambiar los resortes o las costumbres es casi imposible porque desactivas uno y aparecen diez...  Yo te propongo que me permitas cambiar mis resortes a tu lado. No los juzgues y no los pongas en cuestión. Y yo haré lo mismo por ti... Te permitiré cambiar, que hurgues en tu interior, que me ofrezcas otra versión de ti mismo y no la juzgaré...  Quiero que llegues a ser tú mismo conmigo... Que tu resonancia interna, eso que te hace vibrar, suene igual que tu resonancia exterior... Que te sientas uno sólo... Que no necesites buscar la respuesta porque ya la tienes dentro de ti...

1 comentario:

Ojo de fuego dijo...

Me alegra ver que sigues por aquí. Yo ando con poco tiempo pero a veces escribo algo...

Me gusta tu post. Es maravilloso encontrarse a uno mismo. Y si quien tienes al lado te permite hacerlo, mejor aún...

No he leído ese libro, pero quizá lo ponga en mi agenda...

Me alegra tu vuelta.

Besos