
Pero hay instantes esquivos. Haces de luz juguetones que difícilmente aparecerán en una foto. Son instantes que la vida nos regala simplemente para que los disfrutemos. No se pueden aprisionar. Como el arco iris en las gotas extraviadas de los chorros de agua de las fuentes. Sólo existe en nuestra retina, y quizá ahí, estribe su belleza y su valor.