23.6.10

No te vayas nunca

A menudo me preguntó a quién llamaré cuando tu no estés,  quién se preocupará por mi como lo haces tú, quién será  mi refugio en medio de la tormenta, quién como tu estará siempre ahí, pase lo que pase…
Duele imaginar que llegará un momento en el que tú no estés,  y una parte de mi se habrá ido para siempre contigo.  Y yo me quedaré un  poco más  sola…
A veces, cuando mi mirada se cruza  con algún andar lento y cansado, no puedo dejar de pensar  si habrá alguien que les devuelva en forma de cariño sus desvelos y sus sacrificios o, si por el contrario,  se sentirán como trastos viejos amontonados en algún rincón…
Y es esos momentos en los que el corazón se encoje y la congoja araña la garganta es cuando pienso que ójala duren estos instantes toda la eternidad

11.6.10

Piensa. Recuerda.

De niño intuía, el inmenso vacío que hay tras las preguntas sin respuestas o, con las respuestas amargas que no nos gustaría pronunciar. Después uno aprende a sortearlas como si fueran charcos y avanza, como si no las hubiese escuchado. Pero las noches de insomnio son demasiado largas  y la oscuridad nos cierra esa puerta por donde escapar. Estamos condenados a hacer frente  a nuestros fantasmas inevitablemente… todo parece concretarse, tomar forma,  tiempo y espacio,… hasta nuestros miedos.

Piensa. Recuerda. Rebusca en la memoria  ese momento en el que sentiste que tocabas el cielo con los dedos, aquel instante en el que escuchaste un te quiero y supiste que era sincero, o aquel tiempo en el que todo parecía enrevesado y , sin embargo, después descubriste que todo tenía un sentido…

Piensa. Recuerda. Desempolva del olvido aquella mirada en la que creíste perderte,  aquel momento en el que sentiste que estabas al borde del precipicio,  el calor de aquel abrazo que  nunca esperaste recibir…

Piensa. Recuerda.  Rescata  de ese abandono aquel sueño al que no querías renunciar por nada del mundo,  el cordón umbilical que ata tus pies al suelo,  el valor de una caricia, la dulzura de un beso,..

Piensa.

10.6.10

El óxido del tiempo

Hasta los veinte o treinta años, uno cree que el tiem­po es un río infinito, una sustancia extraña que se alimenta de sí misma y nunca se consume. Pero lle­ga un momento en que el hombre descubre la trai­ción de los años. Llega siempre un momento en el que, de repente, la juventud se acaba y el tiempo se deshiela como un montón de nieve atravesado por un rayo. A partir de ese instante, ya nada vuelve a ser igual que antes. A partir de ese instante, los días y los años empiezan a acortarse y el tiempo se con­vierte en un vapor efímero…

Libro: La lluvia amarilla. Julio Llamazares

8.6.10

Entre legañas

Pasan sin dejar huella. No se si existen o sólo son juegos de magia a la luz de la noche. Se desdibujan con la misma facilidad con la que se trazan. Mueven fichas en ese tablero con casillas de ser o no ser. Son como aves migratorias que regresan hasta el amanecer…

Después levantan el vuelo, recogen sus historias y desaparecen... dejando todo como si nada hubiese ocurrido.

A veces, están tan entusiasmados escribiendo fantasías que se olvidan que son cenicientas y salen corriendo apresuradamente cuando las legañas y los bostezos aparecen… extraviando en esa huida acelerada instantes soñados atrapados en pompas de cristal.

Son ilusiones ópticas atrapadas en una frágil memoria, buscando un resquicio para volar hacia su mundo, arco iris que se mimetizan con el horizonte

Asomada a aquella canica de cristal, volví a encontrarme con su hablar pausado, su mirada tierna escondida tras los cristales redondos de unas gafas de metal y esa infranqueable barba que separa su mundo del mundo. Volvíamos a reencontrarnos. Las mismas sensaciones pero los lugares se entremezclan. No es el valle. Sino una mezcla de asfalto y tierra que dibuja ese camino recorrido. Pronto, quizá pueda ser… ahora sólo es un espejismo…