
Nuestra conciencia es nuestro juez y la memoria, el libro que llevamos con nosotros. Cargamos sobre nuestras espaldas sueños y realidades, decepciones y éxitos, viajes de ida y algunos de retorno. Tenemos cicatrices en el alma y escarcha en la mirada.
Somos siluetas en el espejo, reflejos en el agua, sombras en un día de sol, estatuas de sal.
En ocasiones somos un mundo y en otras, cenizas de un fuego extinguido…