En la era de la tecnología, donde los niños usan móviles, mp3 y todo aquel aparato electrónico que se renueva cada dos por tres, resulta curioso comprobar como los príncipes azules siguen viviendo en tiempos pasados. Continúan invitando a las doncellas al baile y las miran embobados desde la distancia. Y éstas aún abandonan el baile precipitadamente antes de que finalicen las campanadas que dividen un día del siguiente…
A veces creo que esa princesa de secano, que gira y gira como una peonza, se ha olvidado de sentir, de vivir,.. y deambula entre idas y vueltas..
¡Ay, amiga! No dejes que las campanadas del reloj que ahora escuchas se acaben sin soplar las velas y pedir tu deseo. Tienes frente a ti el genio de la lampara mágica, esperando escuchar de tus labios, esos sueños que ni siquiera compartes con el cuello de tu camisa por miedo a que el viento te los robe..
Escucha.. suena el timbre.. la vida llama a tu puerta.. o tal vez sea tu principe.. ;)
Felicidades sirena
Que todos sus deseos se cumplan con el genio o sin él.
ResponderEliminarEl príncipe puede deambular de casa en casa todo el tiempo que quiera...de todos modos, el zapato sólo le queda bien a ella ;)
ResponderEliminarUn besito.
si, regreso, de nuevo, a estas orillas...
ResponderEliminarY es un placer ver que algunas cosas no cambian.
Siempre me ha gustado muchísimo tu forma de escribir, y hoy con el principe no iba a ser menos.
ResponderEliminarEl principe azul llegará, mientras tanto que siga soñando.
Besitos.