... debes saber que si no buscas tu estrella, si no la sigues, antes o después, se enredará con el hilo de otras estrellas y será imposible desenredarla, empezará a apagarse hasta desaparecer.
Escucha mi voz (Susanna Tamaro)
Pienso mientras escribo el tiempo que ha transcurrido desde aquel “vieja estrella”, y pienso en esas lucecitas que cada noche, cuando las nubes y la contaminación lo permiten, se asoman a nuestra ventana. Dicen que aunque las estrellas mueren, aún podemos ver un tiempo su luz. Tal vez, las personas también seamos así. Pequeñas antorchas que iluminamos a lo que nos rodea. Fueguitos que damos calor pero también quemamos y arrasamos en nuestro camino. Momentos efímeros que caldean nuestro frío interior y convierten una casa en un hogar, un desconocido en un amigo, un nada en un poco e incluso en un todo.
Todo es relativo, todo se reduce a cenizas, a materia mineral, a recuerdos desgastados por el tiempo, a polvo de olvido y aromas de nostalgia…