Recorremos kilómetros, intercalando el horizonte con el espejo retrovisor que nos recuerda lo vivido, viajamos soñando más en el destino que en los lugares por los que pasamos… Vivimos más tiempo en el futuro (o en pasado) que en el presente.

La ambición es una catarata en nuestros ojos. Nos incomoda la falta de visibilidad, la lentitud de los que nos preceden y todo aquello que permita que nuestra conciencia nos reproche lo que hemos ido olvidando o ignorado. Hemos arrinconado hasta hacer casi desaparecer ese tiempo donde pararse a pensar, donde saborear el momento, donde simplemente ser y estar,.. mientras todo lo demás parece apretar más y más el acelerador,...