28.3.25

Despertando a la primavera


Cuando las manecillas del reloj se adelantan en medio de la noche, y nos roban una hora del domingo, siento que la primavera empieza. La luz de la tarde empieza a crecer como si necesitase iluminar a las plantas que empiezan a vestirse con hojas de todas gamas de verdes. Las flores multicolores llegarán después, cómo traca final de unos fuegos artificiales. El ciclo vital arranca de nuevo con cantos de apareamiento y promesas de rayos de sol.  "Volverán las oscuras golondrinas" cómo escribía el poeta.

3.3.25

Rosa la del Peñita

A menudo me acuerdo de ella, sentada en la entrada de una puerta que ya no está, con su ganchillo tejiendo puntillas blancas, que deshacía cuando el hilo se acababa para volver a empezar de nuevo. Recuerdo quedarme embobada mirando cómo lo hacía, verla enrollar la tira que poco a poco iba creando. También la sorpresa cuando pasados unos días, volvía a ver el ovillo grande y las manos vacías.


Rosa no sabía ni qué era la meditación ni el mindfulness. Tampoco lo necesitaba. Ella conocía cómo encontrar su paraíso mental sin necesidad de ponerle nombre. Practicaba el slow life y el reciclaje, también la reutilización.

Cierro los ojos buscando encontrar sus manos en mis recuerdos de niña, pero lo único que consigo es dibujar una sonrisa... ¡Qué pena no tener la oportunidad de volver a sentarme en aquel escalón!

5.2.25

El miedo al olvido

 Día a tras día nos asomamos a estas ventanas de Internet, que igual que nos  recomiendan  productos, nos dan clases de cocina o trucos de limpieza,  y a menudo,  esos creadores de contenido como se hacen llamar, justifican su continuo bombardeo  con el algoritmo que  las  redes sociales usan.

A menudo me preguntó si detrás de ese continuo agite  de sus contenidos,  no existe un miedo a desaparecer. “Que hablen de ti, aunque sea mal”  es un dicho castellano que todos hemos oído  cientos de veces,  aunque a veces algunos  preferimos bajarnos del escenario y   caminar sin rumbo ni miradas.

¿No habrá miedo a que se olviden de ti?   Quizá ese sea el precio por darte espacios para respirar y vivir  sin el foco continuo. También el peaje de  ser libre   y poder volar sin miedo…

4.2.25

Nieblas

Después de un día de sol, frío pero soleado ha vuelto la niebla. Densa, como si quisiera hacernos miopes a todos para que nos concentrásemos en nosotros y en todo lo que tenemos al alcance de la mano. Nos invita a mirar hacia dentro, a escuchar nuestros pensamientos, a pensar en blanco y negro.  Aquí y ahora, parece recordarnos. Para. Deja de correr. Piensa antes de dar otro paso más, antes de salir corriendo hacia cualquier lugar.  
 
La niebla reduce nuestras distracciones, nos obliga a enfocarnos, a ralentizar nuestro ritmo, a activar el mono manual en lugar del automático.  Porque si, vivimos en modo automático, de aquí para allá, en busca del elixir de la juventud eterna o de una sobredosis de endorfinas, olvidando la importancia de estos periodos de hibernación, de descanso, de  aburrimiento, que más allá de ser desperdicio, son el abono de los sueños y la imaginación.

29.1.25

Parroquia

Sé que tengo la parroquia desatendida y me gustaría tener la capacidad de dejar mi sermón semanal, pero sinceramente, cuanto menos escribo, menos ganas de hacerlo tengo. Puedo justificar mi ausencia con razones que son excusas, con alegatos a mi falta de tiempo, motivación e incluso inspiración. Y quizá en este momento que vivimos, valdrían para pasar de curso, cubrir expediente y seguir dándole vueltas a esa rueda como si fuésemos un ratón.

Escribir siempre ha sido una manera de ordenar ideas, de fijar pensamientos en el corcho de la memoria, de compartir dudas existenciales.  Pero, a veces, a una le gustaría reinventarse, cambiar no sólo el color de sus zapatos, sino atreverse a caminar descalza o subirse a un alambre a 20m sobre el suelo.  Después uno mira sus pies y los ve anclados al suelo, a la rutina, arrastrando miedos e inseguridades.

No prometo misa semanal, ni rosario diario, … pero voy a tratar de atender este pequeño templo con el mismo cariño, y con más asiduidad

21.8.24

La fragilidad de la memoria

 

Les oigo hablar y me pregunto si conjugan el verbo empatizar alguna vez. Hablan de ella con tan poco cariño, como seguramente lo hagan de mi cuando yo no estoy.  Me duele escucharlos hablar así porque cada vez que lo hacen, un viento de levante lleno de arena llega a mis ojos.  No hay héroes ni villanos. Todos jugamos alguno de esos roles en algún momento de la vida.  Todo suele depender desde la posición que   tengamos en ese instante.  Qué pronto se nos olvida el pasado cuando queremos justificar ciertas acciones. Parece ser que reescribir nuestra historia ayuda a tener la conciencia tranquila.   Al final no sabremos ni que es real ni que es imaginado. ¡Qué frágil y manipulable puede ser la memoria!

24.7.24

Creer

Hay trenes que te llevan a ninguna parte,  y sabes , que cuanto más tiempo  sigas en ellos, más costará el viaje de regreso, pero eso no es suficiente para bajarte  en la primera estación.  A menudo vivir, es pagar  billetes que  nos alejan de lo que somos o queremos ser,  quizá para ver en perspectiva  o simplemente  porque cuando uno vive la locura empieza a apreciar la calma. 

No hay caminos rectos, ni jardines sin malas hierbas.   La precisión es una tarea de  muchos intentos fallidos antes, de fijar la vista en el horizonte  para no perder el equilibrio, de creer que uno puede hacerlo …

11.7.24

Promesas

Prometí escribir y aquí estoy, buscando palabras que den forma a alguna idea o más bien, buscando esa chispa que prenda una hoguera de palabras con sentido. El verano ha llegado, pero no huele a sal, ni tampoco a cloro.  Ha perdido la magia de los reencuentros de la infancia, de las noches eternas, y la música de alguna verbena.  El hastío y los años nos han ganado esta primera batalla.  Hemos pasado de embarcarnos en los primeros rayos de sol, a esperar a disfrutar los últimos, cuando el ímpetu de la juventud vuelve a la rutina, y el camino se despeja para los paseos calmados.

Hemos pasado de querer comernos el mundo como si no hubiese un mañana, a saborearlo despacio, sin prisa valorando el presente porque sabemos que el futuro es incierto.


Ves, esta vez no lo he borrado...  Promesa cumplida, aunque sea a medias...