23.4.20
Volver
2.4.20
Sueño con oler a vida...
Sueño con el sonido del agua de un riachuelo, con la paz de mi rincón favorito, con el olor de las violetas que se habrán marchitado esperándome, mientras pienso si podré disfrutar del olor de las lilas,…
Sueño con pasear sin tiempos ni miedos, con sonreír sin sentirme culpable, con abrazar y dejarme espachurrar,…
Sueño con miradas cálidas, y gestos que acompañen a su voz, con la sensación de sentirme protegida y no escondida, …
Sueño con ser dueña de mi tiempo y mis pasos…
24.3.20
Sobrevivir simplemente
El mundo exterior empieza a ser demasiado ruidoso para mis oídos. Me cansa escuchar la misma canción una y otra vez, mirar por la ventana es un pasatiempo entretenido, y la "información" es una bofetada tras otra. Parecemos pollos sin cabeza, vamos de un lado a otro sin pensar, comemos sin masticar, y rellenamos nuestro tiempo con basura en su mayor parte…
Me pregunto en esta era tan tecnológica, quién se acuerda de aquellos a los que el mundo digital ha dejado de lado, aquellos que viven en la oscuridad tecnológica, o les llega a cuentagotas… cómo pueden sobrevivir sin videollamadas, series y películas online, o cientos de entretenimientos digitales. Cómo van a poder quejarse , si les negamos los medios digitales para poder hacerlo, les ignoramos y miramos hacia otro en búsqueda de la "clase de yoga online de las 15:00" o el directo de Instagram de la última influencer hablando de cómo ha ido su día a las 17:00…
Y cada día es más y más de estos maravillosos videos , que colapsan la red… y no dicen realmente nada de nada
Qué bien nos vendría aburrirnos un poco, liberar un espacio en nuestro cabeza y tiempo de tanta tecnología y simplemente preguntarse qué otras cosas puedo hacer, o simplemente cómo funcionan los aparatos tecnológicos ..
Si mañana la tecnología se colapsase nos sentiríamos más huérfanos que si desapareciesen los que tenemos cerca..
19.3.20
Puentes...
Te recuerdo como una niña grande, que jugaba con las olas mientras reía sin parar, en aquel paraíso que parecía hecho a tu medida. Aún suenan tus palabras bañadas de caramelo de admiración, y tu generosidad como carta de presentación…
Ahora pienso en lo injusto que fue ese tiempo de silencio, el daño que pudo hacer la ausencia, o simplemente, lo que nos perdimos en esa etapa de nuestras vidas; o quizá, solo fue un paréntesis, un descanso en el camino, un punto y seguido…
No sé cuál es el signo de ortografía que deberíamos emplear, cuál sería el más adecuado para este momento en el que vivimos. Quizá dependa de quien sea el interlocutor. Tal vez sea el momento de hacer puntos y aparte, de empezar un nuevo capítulo con aquellos que la vida nos distanció, o tal vez, esta situación nos sirva para ver si realmente merece la pena querer a pesar de todo. Quizá ahora no es el periodo de tomar decisiones, simplemente de sentir, de dejarse querer por los que tenemos cerca en los afectos, a pesar de la distancia; de respirar al son de los que recorrerían el mundo por darnos un abrazo, de los que piensan en ti, y te lo transmiten… Si ahora que el aburrimiento amenaza nuestras vidas, no somos capaces de dar el paso que nos acerque a los que fueron importantes en nuestro día a día, estaremos perdiendo una oportunidad de oro para reconstruir puentes que nunca debieron romperse…
5.3.20
no todo silencio es olvido
un "estoy aquí"…
31.1.20
101
12.11.19
Rescatando ideas
Patchwork de soledades
A veces alguien me pregunta qué hago, qué busco... y no se qué contestar. Tal vez sea una combinación de muchas cosas o, tal vez, como pienso ahora, sólo espero encontrarme a mi misma. Probablemente no sea la manera ortodoxa de descubrirse, de conversar con uno mismo, de realizar ese camino hacia el interior que a veces uno necesita realizar. Es como si para ver el tono de nuestra piel necesitáramos situaros junto a otros, frente al espejo.
No somos tan diferentes unos de otros. Aunque vistamos ropas distintas bajo ellas se esconde un perfil de soledades, de momentos en los que la vida parece pasar de largo y uno no puede dejar de pensar si ese tren que se borra en el horizonte era el suyo y lo ha perdido definitivamente. Es entonces, cuando el sabor agridulce de las cosas aflora, cuando la voz de nuestra conciencia se bate en duelo con la ansiedad y uno rebusca en los bolsillos de su existencia, un poco de tranquilidad y cordura.