23.4.20

Volver


"Volver al mundo" es mi libro, aquel en el me pierdo cuando necesito escapar de la rutina... He perdido la cuenta de las  veces que vuelvo a El, que releo algunas de sus páginas  y vuelvo a sentir aquello que un día me transmitieron. Lo descubrí por casualidad, en una entrevista a su autor en  un periódico local que recogían el premio que había ganado. Era allá por el 2006, y quizá nuestros orígenes comunes fue el motivo por el que leí el articulo. Pero cuando leí aquellas palabras en las que hablaba de su necesidad de escribir,  sin más, en esa filosofía de vivir sin necesidad de publicar,  sentí que debía leer su libro. Un libro de muchas páginas para alguien que prefiero novela corta. Quizá por eso, en lugar de comprarlo, preferí cogerlo de la biblioteca. Apenas si fueron dos o tres días de espera,  pero  la duda que me asalto cuando fui a recogerlo.  Seiscientas páginas en ese tiempo solo tienen explicación: blanco o negro.  Yo también lo devolví a los pocos días, el tiempo que necesite para hacerme con mi libro... Y todas las sensaciones y montañas rusas en las que me subí en aquel tiempo, hoy me parecen lejanas  hasta que vuelvo a  sumergirme en aquella historia que me acerca a ese punto de partida...

2.4.20

Sueño con oler a vida...

Sueño con el sonido del agua de un riachuelo, con la paz de mi rincón favorito, con el olor de las violetas que se habrán marchitado esperándome,  mientras pienso si podré disfrutar del olor de las lilas,…

Sueño con pasear sin tiempos ni miedos, con sonreír sin sentirme culpable, con abrazar y dejarme espachurrar,…

Sueño con miradas cálidas, y gestos que acompañen a su voz,  con la sensación de sentirme protegida y no escondida, …

Sueño con ser dueña de mi tiempo y mis pasos…

24.3.20

Sobrevivir simplemente

El mundo exterior empieza a ser demasiado ruidoso para mis oídos. Me cansa escuchar la misma canción una y otra vez,  mirar por la ventana es un pasatiempo entretenido, y la "información" es una bofetada tras otra.  Parecemos pollos sin cabeza, vamos de un lado a otro sin pensar, comemos sin masticar,  y  rellenamos nuestro tiempo con  basura  en su mayor parte…

Me pregunto en esta era tan tecnológica, quién se acuerda de aquellos  a los que el mundo digital ha dejado de lado, aquellos  que viven en la oscuridad tecnológica,  o les llega a cuentagotas… cómo pueden sobrevivir sin  videollamadas,  series y películas online, o cientos de entretenimientos digitales. Cómo van a poder quejarse , si les negamos los medios digitales para poder hacerlo, les ignoramos  y miramos hacia otro en búsqueda de la "clase de yoga online de las 15:00" o  el directo de Instagram de la última influencer hablando de cómo ha ido su día a las 17:00…

Y cada día es más  y más de estos maravillosos videos , que colapsan la red… y no dicen realmente nada de nada

Qué bien nos vendría aburrirnos un poco, liberar  un espacio en nuestro cabeza y  tiempo de tanta tecnología y simplemente preguntarse  qué otras cosas puedo hacer, o simplemente cómo funcionan  los aparatos tecnológicos ..

Si mañana  la tecnología se colapsase nos sentiríamos más huérfanos que si desapareciesen los que tenemos cerca.. 

19.3.20

Puentes...

Te recuerdo como una niña grande,  que jugaba con las olas mientras reía sin parar, en aquel paraíso que parecía hecho a tu medida. Aún suenan tus palabras bañadas de caramelo de admiración, y  tu generosidad como carta de presentación…

Ahora pienso en lo injusto que fue ese tiempo de silencio, el daño que pudo hacer la ausencia, o simplemente, lo que nos perdimos en esa etapa de nuestras vidas; o quizá, solo fue un paréntesis, un descanso en el camino, un punto y seguido…

No sé cuál es el signo de ortografía que deberíamos emplear, cuál sería el más adecuado para este momento en el que vivimos. Quizá dependa de quien sea el interlocutor.  Tal vez sea el momento de hacer puntos y aparte, de empezar un nuevo capítulo con aquellos que la vida nos distanció, o tal vez, esta situación nos sirva para ver si realmente merece la pena querer a pesar de todo.  Quizá ahora no es el periodo de tomar decisiones, simplemente de sentir,  de dejarse querer por los que tenemos cerca en los afectos, a pesar de la distancia; de respirar al son de los que  recorrerían el mundo por darnos un abrazo, de los que piensan en ti, y te lo transmiten… Si ahora que el aburrimiento amenaza nuestras vidas, no somos capaces de dar el paso que nos acerque a los que fueron importantes en nuestro día a día, estaremos perdiendo una oportunidad de oro para reconstruir puentes que nunca debieron romperse…

5.3.20

no todo silencio es olvido

En este laberinto de emociones que recorremos, a veces hacemos paradas en bancos de silencio, y nos hacemos eternas preguntas, que el viento no es capaz de responder. Son mensajes en botellas lanzadas al mar, gritos silenciosos, y un intento de buscar detalles que reafirmen que somos algo para alguien. No es una falta de autoestima, de quererse, .. es una necesidad legitima de afecto en el sentido más amplio … No hay nada más triste que sentirse solo en medio de gente, ... Tampoco ayuda esta dinámica en la que vivimos, ni ese sin parar que nos lleva a encadenar días y mutismos…
Quererse es imprescindible como las hojas en  las plantas, que te quieran y te lo demuestren son las flores…
A veces son pequeñitas y olorosas, otras  grandes y con vivos colores, a veces duran  mucho tiempo, y otras apenas son un visto y no visto, pero al final, ahí están esas hojas verdes que nos arropan, esa manta de afecto propio, que nos reconforta el alma  y nos empuja seguir..
En este enredo de pensamientos,  que a menudo enmaraña nuestro día a día,  qué importante es "algo" que nos muestra la luz al final del túnel
una sonrisa, …  
un abrazo,…  
un beso,...  
una caricia,...   
un "te hecho de menos",… 
un "estoy aquí"…

31.1.20

101

Te sigo echando de menos. Pasan los años y empiezo a  entender como las ausencias pesan cada vez más. Cuántas veces me senté a tu lado y te escuché contarme tus vivencias, cuántas veces busque en tu regazo mi cobijo y siempre te encontré.
No es otro cumpleaños más si ti.. es algo más...

12.11.19

Rescatando ideas

A veces uno vuelve a subir al desván, y rebuscando en el baúl de los recuerdos, encuentra ideas navegando en barcos de papel, y silencios que hablan por si solos

Patchwork de soledades

La curiosidad fue mi bula. Me permití saltarme mis convicciones y ver qué hay tras esa puerta en la que yo misma tenía colgado el cartel de prohibido el paso. Crucé el umbral sin saber que me lanzaba a un mar de contradicciones donde cientos de preguntas se formulan como si fuesen olas que buscan respuesta en alguna playa. Me perdí en ese laberinto de interrogaciones, de observaciones y de diálogos con mi conciencia.

A veces alguien me pregunta qué hago, qué busco... y no se qué contestar. Tal vez sea una combinación de muchas cosas o, tal vez, como pienso ahora, sólo espero encontrarme a mi misma. Probablemente no sea la manera ortodoxa de descubrirse, de conversar con uno mismo, de realizar ese camino hacia el interior que a veces uno necesita realizar. Es como si para ver el tono de nuestra piel necesitáramos situaros junto a otros, frente al espejo.

No soy diferente a los demás: uno de tantos retales de soledades que forman parte del patchwork de la vida. Sombras de árboles de hoja caduca en otoño, copos de nieve en días de blandura.

Siempre sentí que estaba de paso. Ahí y en todos esos lugares por los que transito. Siempre en movimiento, como esas aves que emigran en busca del calor de un hogar que varía en cada estación. Y, sin embargo, sigo ahí, esperando en esa estación como si fuese Penélope, aunque en este caso no haya nadie a quien esperar porque mi corazón no forma parte del equipaje preparado para este viaje.

A veces, como ahora, que intento ordenar las ideas y las sensaciones que he ido recopilando como si fuesen cuentas de un mismo collar, me cuestiono si dentro de un tiempo, cuando la novedad deje de serlo y esta aventura pase a ser un juguete viejo olvidado en algún rincón de la memoria, habrá supervivientes. Y es que uno tristemente descubre que, con el paso del tiempo las veredas que no se transitan acaban llenándose de hierba y es difícil encontrar aquel viejo sendero que llevaba de una puerta a otra. Yo diría algo más aún. El silencio son puntos aparte en la vida. Y cuando uno pasa pagina, no siempre uno sabe cómo continuar aquella conversación que un día brotaba sola y después hay que arrancarla a la fuerza.

No es fácil entender que el valor de algunas cosas se debe a su característica efímera, y que la única manera de que algunas personas se queden en nuestras vidas, es dejándolas partir.

Escribir es la única manera que conozco para rescatar recuerdos del olvido, momentos e instantes que fueron eternos al menos mientras los vivimos. Pero las contradicciones afloran también aquí: ¿Es lícito atesorar esos momentos que sólo nos pertenecen a medias? Quizá por eso olvido nombres, lugares e incluso el argumento de la historia, y me quedo con ese algo que me transmitieron… aunque no siempre es eso posible. La memoria es una joven caprichosa que sólo guarda lo importante para ella, el resto lo envuelve con papel de niebla y lo regala al olvido.

No somos tan diferentes unos de otros. Aunque vistamos ropas distintas bajo ellas se esconde un perfil de soledades, de momentos en los que la vida parece pasar de largo y uno no puede dejar de pensar si ese tren que se borra en el horizonte era el suyo y lo ha perdido definitivamente. Es entonces, cuando el sabor agridulce de las cosas aflora, cuando la voz de nuestra conciencia se bate en duelo con la ansiedad y uno rebusca en los bolsillos de su existencia, un poco de tranquilidad y cordura.