29.1.25
Parroquia
21.8.24
La fragilidad de la memoria
Les oigo hablar y me pregunto si conjugan
el verbo empatizar alguna vez. Hablan de ella con tan poco cariño, como
seguramente lo hagan de mi cuando yo no estoy.
Me duele escucharlos hablar así porque cada vez que lo hacen, un viento
de levante lleno de arena llega a mis ojos.
No hay héroes ni villanos. Todos jugamos alguno de esos roles en algún momento
de la vida. Todo suele depender desde la
posición que tengamos en ese
instante. Qué pronto se nos olvida el
pasado cuando queremos justificar ciertas acciones. Parece ser que reescribir nuestra
historia ayuda a tener la conciencia tranquila. Al final no sabremos ni que es real ni que es
imaginado. ¡Qué frágil y manipulable puede ser la memoria!
24.7.24
Creer
Hay trenes que te llevan a ninguna parte, y sabes , que cuanto más tiempo sigas en ellos, más costará el viaje de regreso, pero eso no es suficiente para bajarte en la primera estación. A menudo vivir, es pagar billetes que nos alejan de lo que somos o queremos ser, quizá para ver en perspectiva o simplemente porque cuando uno vive la locura empieza a apreciar la calma.
No hay caminos rectos, ni jardines sin malas hierbas. La precisión es una tarea de muchos intentos fallidos antes, de fijar la vista en el horizonte para no perder el equilibrio, de creer que uno puede hacerlo …
11.7.24
Promesas
Prometí escribir y aquí estoy, buscando palabras que den forma a alguna idea o más bien, buscando esa chispa que prenda una hoguera de palabras con sentido. El verano ha llegado, pero no huele a sal, ni tampoco a cloro. Ha perdido la magia de los reencuentros de la infancia, de las noches eternas, y la música de alguna verbena. El hastío y los años nos han ganado esta primera batalla. Hemos pasado de embarcarnos en los primeros rayos de sol, a esperar a disfrutar los últimos, cuando el ímpetu de la juventud vuelve a la rutina, y el camino se despeja para los paseos calmados.
Hemos pasado de querer comernos el mundo como si no hubiese un mañana, a saborearlo despacio, sin prisa valorando el presente porque sabemos que el futuro es incierto.
Ves, esta vez no lo he borrado... Promesa cumplida, aunque sea a medias...
8.2.24
Dónde
Me cuesta encontrarme entre los pliegues de esos días que se suceden sin brillo ni calor. Una existencia gris que se solapa con la apatía. La inercia es el motor que me arrastra a seguir, a buscar respiros en medio de este aire contaminado.
Los hobbies son ese amuleto que
te sacan del mundo anodino y te salvan, recuerdo que me dijeron, pero a veces,
ellos también caen en el fango. ¿Y entonces qué? - me pregunto. Entonces uno
tiene que sacar la fuerza de voluntad, y volver a colocar una a una las piezas
que aún tenemos a nuestro alcance. Quizá en una posición diferente, o incluso
desecharlas para dar cabida a alguna nueva. A veces hay que coger distancia para ver, aunque
seamos miopes.
Me cuesta encontrarme, quizá porque a quien busco ya no está .
31.1.24
Marcela
13.1.24
Julia
Hoy Julia hubiese cumplido años, pero su reloj se paró en medio de la impotencia que da ver cómo todo se ralentiza y la energía empieza a fallar. Sus mensajes eran pequeñas despedidas entrelíneas. Se fue en silencio y con ella esos momentos irrepetibles en los que encontramos cómplices a nuestra locura o a nuestra tristeza.
A veces pienso que sigo aquí por ella, que siguió escribiendo para poder soñar y vivir.
Felicidades hermanita. Te echo tanto de menos!!
10.12.23
Nunca me fui
Yo nunca me fui, aunque a veces me aleje del mundanal ruido
y prefiera el silencio de las ruinas a la belleza exultante del barroco. Sólo desvié
mi camino para encontrarme, para encajar las piezas del puzzle o simplemente
para verlo desde un poquito más lejos.
Dejé mi perfume entrelíneas, y los puntos suspensivos como
si fuesen migas de pan,… Ni siquiera mi
sombra me acompaña en estos días de lluvia… Bajo ese paraguas y esa cortina de
lluvia, creamos universos con nuestros pensamientos. Demasiados mundos que se cruzan sin rozarse,
demasiadas soledades en pequeñas burbujas, demasiadas gotas de lluvia que
recorren cristales que nadie osa tocar…
Nunca me fui, por miedo a no saber volver...