26.8.10
26.7.10
Vivir es ver volver
23.6.10
No te vayas nunca
11.6.10
Piensa. Recuerda.
10.6.10
El óxido del tiempo
Libro: La lluvia amarilla. Julio Llamazares
8.6.10
Entre legañas
Pasan sin dejar huella. No se si existen o sólo son juegos de magia a la luz de la noche. Se desdibujan con la misma facilidad con la que se trazan. Mueven fichas en ese tablero con casillas de ser o no ser. Son como aves migratorias que regresan hasta el amanecer…
Después levantan el vuelo, recogen sus historias y desaparecen... dejando todo como si nada hubiese ocurrido.
A veces, están tan entusiasmados escribiendo fantasías que se olvidan que son cenicientas y salen corriendo apresuradamente cuando las legañas y los bostezos aparecen… extraviando en esa huida acelerada instantes soñados atrapados en pompas de cristal.
Son ilusiones ópticas atrapadas en una frágil memoria, buscando un resquicio para volar hacia su mundo, arco iris que se mimetizan con el horizonte
Asomada a aquella canica de cristal, volví a encontrarme con su hablar pausado, su mirada tierna escondida tras los cristales redondos de unas gafas de metal y esa infranqueable barba que separa su mundo del mundo. Volvíamos a reencontrarnos. Las mismas sensaciones pero los lugares se entremezclan. No es el valle. Sino una mezcla de asfalto y tierra que dibuja ese camino recorrido. Pronto, quizá pueda ser… ahora sólo es un espejismo…
28.5.10
Fechas de envasado y de caducidad...
10.5.10
Gracias
En aquellos párrafos densos y profundos encontré la sazón para aliñar muchas reflexiones y el modo de ver desde fuera, lo que uno ha vivido y vive desde dentro… Fue reencontrarse con el mundo, aunque a veces ese mundo tuviera una difícil digestión. También fue descubrir paisajes, mirarse semidesnuda frente al espejo y recorrer el camino recogiendo pedacitos de pan.
No se qué me empujó a agradecer esa experiencia vivida a alguien que no necesita ni busca ese tipo de palmaditas en la espalda… No esperaba respuesta pero la tuve, y a pesar de esas idas y vueltas sin cruzarse, de la distancia geográfica y, sobretodo, de respeto, siguió dejando migas y algunas llegaron a mis manos…
Días antes de esa fecha marcada en rojo, me debatía entre si debía o no acercarme a la persona, o seguir admirándole desde la lejanía. La sociedad sigue necesitando héroes a los que admirar, pero a veces osamos aproximarnos demasiado a ellos, bajarles del pedestal al que un día les subimos, y no siempre volvemos a colocarlos de nuevo sobre la peana, confundiendo la talla personal con la profesional.
Al final pudo más la gratitud y la coherencia. Somos incluso cuando callamos, y a mi se me amontonan las emociones y las lágrimas en los ojos, incluso ahora, cuando lo recuerdo…
Las cosas que son siempre lo mismo, hablan,...
aunque otra cosa es que sepamos escuchar.
